jueves, 13 de mayo de 2010

LA ECONOMÍA Y EL MONO

Esto es largo. Y puede que tedioso. No digas que no te lo advertí.

Tome Usted un drogadicto cualquiera. Espere Usted a que le llegue el mono. Tiene Usted dos opciones para ayudarle:
  1. Hacerle pasar por un largo y doloroso proceso hasta que acabe con su adicción.
  2. Darle más droga. 
Creo que cualquier persona en su sano juicio optaría por la primera opción. 

Lamentablemente, por lo que puedo observar, las personas en su sano juicio no abundan.

No hay crédito. El dinero no se mueve. Las empresas están endudadas hasta las orejas. Los ciudadanos también. Los bancos no prestan, los ciudadanos no gastan y las empresas tampoco. La demanda efectiva se colapsa. Nadie consume. Así que las empresas no venden, no ganan dinero y por tanto no gastan y, además, despiden. Los ciudadanos despedidos consumen menos. Las empresas, por tanto, venden menos. Las empresas despiden más. Suficiente. Se entiende, ¿no? Y así ad infinitum.

¿Y qué hacemos? Pues sólo hay una solución: GASTAR. Obvio; ni Usted ni yo podemos gastar más de lo que gastamos. ¿Entonces? Entonces tendrán que gastar los gobiernos. Los gobiernos, los estados, precisamente por la función pública que supuestamente tienen son los únicos que pueden gastar.

Hay que gastar más. Gastar más, endeudarse y subir los impuestos. Se siente. No hay otra manera de poder gastar más. Sí. Subir los impuestos. Insúlteme si quiere. Pero tranquilícese, que no va a pasar. En lugar de ello veremos como el sistema se hunde poco a poco porque nadie gasta.

No se engañe, gastar no es malo. Incluso gastar más no es malo. El problema es GASTAR MAL. Si se invierte y se gasta bien el gasto redunda en un beneficio y la cosa mejora. 

Sí. También es cierto. Si no se sabe gastar bien igual es mejor gastar menos. 

Y eso es lo que ha decidido hacer el gobierno de España. Gastar menos.

Ahora bien. Esto nos lleva, de inmediato, a otros dos problemas:
  1. Gastar menos tampoco es trivial. Hay que saber hacerlo.
  2. Si se gasta menos ha de ser poque no se sabe gastar bien. Es decir, uno se abstiene de la actividad de GASTAR MAL esperando que, en un futuro, esto reporte ciertos beneficios a sus ciudadanos.
Respecto al primer punto, está claro que el gobierno a observado que hay que gastar menos y no lo ha pensado. Literalmente. No lo ha pensado nada. ¿Seguro que es necesario bajarle la pensión a mi abuela? ¿No hay otro sitio de donde sacar? Incluso, ¿no sería mejor en este caso haber seguido gastando y haber aumentado los impuestos? Quiero decir que si hay que quitarle dinero a alguien igual es más razonable quitarmelo a mi que, probablemente, cobro más que mi abuela.

Respecto al punto dos, ¿qué quieren que le diga? Si seguimos así vamos listos. No se confundan. La razón principal para la toma de estas medidas no es mi bienestar ni el suyo. Ni Usted ni yo le importamos una mierda a nadie. La razón no es garantizar la viabilidad de este país nuestro. La única razón es calmar a los mercados financieros y estabilizar el euro.

No es que me parezca un objetivo menor. Entiendo que es importante salvar el euro. Hay gente ganando dinero mientras se hunden el euro y la economía española y la irlandesa y la portuguesa y la griega. Y eso hay que pararlo.
Y ¿cómo se para? Bueno, a mi lo más razonable me parece cortarle los cojones a los hijos de puta que se dedican a inflar sus bolsillos a costa de hundir economías. Sin embargo a los líderes internacionales les parece más razonable vaciarle el bolsillo a mi abuela y a todas la abuelas y abuelos españoles, y a los griegos, y a los irlandeses y a los portugueses y a los que vendrán después, que vendrán más.

Y yo no sé que le parecerá a Usted, pero a mi sinceramente, me da la impresión de que si la pensión de mi abuela tiene que servir para arreglar la economía es que algo no va bien. Más bien pienso que la economía debería servir para arreglar la pensión de mi abuela. Pero, ya lo saben, yo soy de pensamientos más bien pregrinos.

En resumidas cuentas, la economía tiene el mono y hay que arreglarla. ¿Y qué hacemos? Pues hay dos opciones:
  1. Pasar por un difícil proceso de desintoxicación en el que los dirigentes políticos le echen cojones, se planten, y decidan cambiar el sistema o al menos regularlo. ¿Recuerdan ustedes la refundación del capitalismo? No es que me pareciese la mejor idea pero aún estoy esperando. La cuestión en este caso sería regular las transacciones financieras de tal modo que los grandes especuladores no puedan sacar beneficios de las desgracias ajenas. Conseguir que nadie tenga interés en hundir economías sino en potenciarlas y hacer que crezcan, que sería lo lógico, ¿no? Que se bonifique el invertir y se penalice el apostar.
  2. Darle droga al adicto.
Resulta evidente que en europa se está optando por la opción fácil, la segunda. Nos tomamos la droga y se calma el mono. Ahora todo es bienestar. Hemos reducido el sueldo a unos millones de funcionarios y congelado el de unos millones de pensionistas. Y esto sólo en España. Pero hemos calmado el mono.

A mí ya sólo me quedan dos preguntas.

La primera es ¿cuánto va a tardar la gente en darse cuenta de que esto no funciona, de que no podemos seguir haciendo esfuerzos para mantener sin cambios un sistema que nos ha llevado a una de las mayores crisis de la historia y que, por ende, no nos deja salir de ella?

Y la segunda, y más aterradora, ¿qué tendremos que hacer la próxima vez que llegue el mono?

Si tienes algo que comentar, comenta.

1 comentario:

Águeda Torrado dijo...

chico, con plutón andándoselas por Capricornio esta va para largo, ésta verano va a ser el pelotazo, sin duda nos veremos en el punto más critico de la crisis económica... y mundial.

Hace unos 25 años ya estábamos en la primera línea de frente, hoy.

consumimos.

descuida, no existe metadona para ésta tragicomedia que ellos mismo han creado y nosotros atisbamos.

un saludo pues.

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