miércoles, 19 de diciembre de 2007

CASO PRÁCTICO

Supongamos que un cantante y compositor famoso, con una fortuna incalculable, compone un temazo que se sale. Decide y consigue publicarlo. Veamos, más o menos, qué pasa.
El tío llama a una discográfica cuya ingénua telefonista, Elena, le pasa con un directivo, Manu, que escucha el temazo y se hace pis del gusto. El directivo llama a su equipo de abogados que redacta un contrato en unos folios previamente comprados en la papelería "Papelitos" en la acera de enfrente.
Quedan en el estudio de grabación, pero como Pepa, la señora de la limpieza está trabajando tienen que esperar 5 minutos. Juan, el técnico de sonido hace un trabajo perfecto con el que Jorge, el productor, queda encantado.
Encargan una campaña de marketing que llevará Quique de "Unlimited publicity". Está basada en cartelería, que será pegada en las paradas de autobus por Emilio y Javier.
Empieza la distribución del disco. Manolo, camionero, se encarga de llevar el CD original a todas las tiendas de España. Por el camino conoce a Andrés, gasolinero de profesión que le proporciona el carburante necesario.
Yo, veo el cartel anunciando el LP. Pillo el Taxi de María para ir a FNAC a adquirir el CD. Julia, una encantadora señorita me atiende y me cobra el CD. Vuelvo a casa y lo escucho. Fascinante.

Ahora, supongamos que, tal como se encargan de divulgar las asociaciones protectoras de los derechos de autor, internet, el mp3, las copias ilegales, demonizarán a la sociedad y acabarán de manera radical con las ventas de discos.
Supongamos que me bajo el disco de internet y decido no comprarlo. Lo copio en un CD adquirido en Alemania (habría que ser tonto para comprarlo aquí) para escucharlo en el choche. ¿Cuales serían las consecuencias en el improbable supuesto de que gobierno y las sociedades esas sin ánimo de lucro tuvieran razón?
Fácil. El cantante, Elena, Manu, los abogados, el propietario de "Papelitos", Pepa, Juan, Jorge, Quique, Emilio, Javier, Manolo, Andrés, María y Julia estarían, probablemente, de patitas en la calle.

En el caso hipotético de que este hecho tuviera lugar, cosa que veo imposible, la pregunta que me viene a la cabeza en relación con la LSI y el consabido canon digital no es si este es una medida adecuada o no, sino:

¿Por qué coño hay que indemnizar al compositor?

3 comentarios:

Cachovatio dijo...

Curioso. Yo tengo otra teoría complementaria que mira más a mi propio bolsillo.

Waychipeichi dijo...

Ya veras cuando la fagot y yo saquemos "El gato con sida"... Nos vamos a poner tibios de caviar...

Alan dijo...

Y lo peor es que ni siquiera indemnizas al compositor, sino a una asociación que supuestamente representa los derechos del compositor, pero que realmente usa la mayor parte de lo recaudado para financiarse a sí misma.

La gran mayoría de los músicos siempre han vivido del directo. Las discográficas siempre han sido un cáncer para el arte, así que si mueren, mejor para todos.

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