martes, 10 de junio de 2008

LA TORTILLA FRANCESA Y LOS FILETES RUSOS

Ayer estuvimos, Waychi & me, comiendo en un restaurante ruso "El Cosaco" en el que disfrutamos como enanos y del que tarde o temprano hablaremos ella o yo con más detalle aquí, allí o más allá.
El caso es que, como no podía ser de otro modo, acabo saliendo a colación el origen de la ensaladilla rusa, de los filetes rusos y, claro, no sólo de un país vive el hombre, la tortilla francesa.
Así que he remangado, he estado investigando un poco y me dispongo en este momento a tirar por tierra algunos de los mitos más longevos de la humanidad.

El filete ruso, para empezar por algún sitio, es, ¡qué cosas!, ruso. O al menos de origen ruso. La hipótesis más probable dicen que tiene su origen en el Steak Tartare, elaborado a base de carne cruda picada y, por cierto, delicioso, le pese a quien le pese. De algún modo el filete ruso o alguna variación del mismo llegó a Alemania donde lo transformaron en hamburguesa y a partir de aquí los estado unidenses elaboran la mierda que puedes comer en McDonalds, aunque esa es otra historia.

Steak Tartare

La ensaladilla rusa es rusa. Sí, sí, aunque en este país tengamos la costumbre de pensar que todo lo inventamos nosotros (y eso que sólo hemos inventado la fregona) la ensaladilla rusa es rusa. Aunque allí se conoce como "ensalada Olivié" puesto que la inventó el chef francés Lucien Olivié en 1860 el restaurante "Hermitage". ¿Pero no has dicho que era rusa? Bueno, es que el restaurante en cuestión estaba en Moscú. Además, los franceses ya tienen bastante con su famosa "tortilla francesa".

De heco, los rusos deben tener un gran orgullo patrio porque, por lo que he podido ver, todo lo ruso es ruso. La ensaladilla, el filete, las montañas y la ruleta. Todo ruso. Menos la tortilla francesa, claro está.

La tortilla francesa es, como bien podrás suponer a estas alturas, española. El platito de marras tiene su origen durante la Guerra de la Independencia contra los franceses. Como en toda guerra que se precie había escasez de algunos alimentos, entre ellos, patatas. Así que los españoles no podían elaborar una tortilla española como dios manda. La tenían que elaborar sin patatas y dieron en llamarla, con el típico retintín patrio, tortilla francesa. Luego, por supuesto, la expulsaron del país junto con los invasores que, supongo, incapaces de elaborar una tortilla de patatas se quedaron con la omelette.

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